Rodeado de volcanes y pequeños asentamientos de raíces mayas, el lago de Atitlán es uno de esos destinos que no hay que perderse de Guatemala.
El acceso pasa por un buena paliza de autobús por algunas de las carreteras más serpenteantes y empinadas de toda Guatemala, terminando en una bajada hacia el corazón del lago, en la que sin duda vais a disfrutar de algunos de los paisajes más increíbles del país. Montañas brumosas y parajes agrestes que nos van preparando para el premio final, la llegada a Atitlán.
Este lago, además de ser uno de lo más pintorescos del mundo, es navegable. Tiene un promedio de profundidad de unos 300 metros y es recorrido a diario por numerosos servicios de transporte fluvial que comunican los pueblos de la zona.
Norte y noreste están ocupados principalmente por la etnia Kakchiquel mientras que el resto de zonas del lago están ocupadas por la etnia Zutuhil. Ambas etnias se comunican utilizando antiguas lenguas mayas. El kakchiquel, por ejemplo, es hablado por aproximadamente medio millón de personas en Guatemala y México.
En Atitlán nos encontramos con un montón de pueblos visitables y actividades al aire libre, como senderismo o subida a alguno de los volcanes. Nosotros, como de costumbre, viajamos con el tiempo justo, por lo que solo tuvimos la oportunidad de conocer San Pedro, San Juan y San Marcos.
San Pedro La Laguna. Uno de los lugares más turísticos de todo el lago, atrae a viajeros de todo el mundo que se sienten como en casa en este pequeño pueblo plagado de hostales y restaurantes foráneos que hacen las delicias de muchos, pero que seguramente hayan restado algo de autenticidad al lugar.
Las pinturas mayas de San Pedro, son algo que tampoco hay que perderse. Artistas locales Zutuhil que mediante la pintura al óleo han reflejado los aspectos más importantes de su etnia y las tradiciones más trascendentes (aquí una muestra). También encontramos un espacio importante para los trabajos textiles, muy coloridos y elaborados.
En el museo Tzununya podemos contemplar algunas de las mejores piezas de estos artistas y artesanos, además de una muestra geológica del lago y un recorrido por la historia y cultura Zutuhil. Todos los meses se realiza una ceremonia maya, que se sumó a las ceremonias mayas celebradas durante el 21 de diciembre que tuvimos la suerte de contemplar.
La ascensión al volcán San Pedro es otra actividad recomendable. La subida comienza a eso de las 6 am y alrededor de las 2 pm se regresa a San Pedro. Las organiza Excursion Big Foot en 7ª avenida, zona 2. Otra actividad interesante es alquilar un kayak y recorrer los alrededores de San Pedro.
A unos dos kilómetros de San Pedro, nos encontramos con San Juan, un pueblecito mucho más tranquilo que San Pedro y con larga tradición en la elaboración de productos textiles artesanales que hacen las delicias de muchos extranjeros. A San Juan se puede llegar en bote o un pequeño paseo en rickshaw desde San Pedro.
desde San Juan se puede contemplar el popular «rostro del maya» que forman las montañas
San Marcos. Sin duda es uno de los pueblos más bonitos del lago y el más indicado para los que buscan actividades meditativas, reiki o masajes terapéuticos. Desde San Pedro, lo más común es tomar un barco en el muelle, aunque también podemos llegar por vía terrestre.
Como os podéis imaginar, San Marcos está totalmente adaptado para satisfacer las necesidades espirituales de los extranjeros que la visitan. A los múltiples centros de yoga y meditación, batidos orgánicos, librerías especializadas y demás irrupciones foráneas hay que sumarle el inmenso centro de meditación Las Pirámides, supuestamente de buen nivel y que le da a San Marcos un look aún más exótico, que recuerda al de un enorme ashram hindú.
Conclusiones. El lago de Atitlán es un lugar realmente mágico y místico que tiene algunos de los mejores paisajes de toda Guatemala. El auge de los negocios extranjeros ha dejado un poco de lado al comercio local, con menos poder adquisitivo para emprender un negocio. Aunque San Pedro y San Marcos son bonitos y acogedores, quedan lejos de ofrecer una experiencia más cercana a la realidad local. Si se cuenta con el tiempo suficiente -no como nosotros- se aconseja visitar los diferentes pueblos (menos turísticos) que conforman el lago como Panajachel, Santiago, San Lucas, San Jorge, etc.





