Nombrada como una de las 7 maravillas del Mundo actual, es una de esas visitas que no debes perderte si viajas a México. Quizás no esté a la altura de otras maravillas como el Taj Majal, Angkor Wat o la Gran Muralla China pero para los amantes del mundo maya este es uno de los complejos de ruinas mejor conservados de todo el mundo.
Chichén Itzá se puede ver perfectamente en un día, aunque hay bastante gente que repite o que vuelve a pagar entrada para disfrutar del espectáculo de luces que se realiza al caer la noche. De todo el conjunto de ruinas, a continuación os detallo lo que me pareció más interesante.
El Castillo o pirámide de Kukulkán. Como ya hablé en el post sobre Tulum, Kukulkán o serpiente emplumada fue una importante deidad maya emparentada con Quetzatcóatl, que provenía de la cultura azteca y tolteca.
Esta pirámide de 25 metros de altura se constituyó como un poderoso símbolo calendárico. Cuatro escalinatas de 91 escalones a las que se suma la plataforma superior para formar 365 escalones, que representan los 365 días del año solar maya.
La escalinata principal forma 9 basamentos por ambos lados que componen los 18 meses o uinales, propios del Haab o calendario solar agrícola. A su vez, estos 9 basamentos contienen 26 paneles por ambos lados, lo que nos da la cifra de 52, representando los años del gran ciclo maya que fusionan el calendario Tzolkin (sagrado) y el Haab (civil).
Ambos están fusionados en una gran rueda que se repite cada 52 años. Otro de los hechos más llamativos de esta pirámide y por lo que es tan importante para la cultura maya es que durante los equinoccios de primavera y otoño en la escalinata NNE se observan al salir y caer el sol los espectaculares siete triángulos invertidos de luz que representan el cuerpo de una serpiente subiendo o bajando de la misma, una ilusión lumínica que bien podría recordar al mismísimo Kukulkán descendiendo de los cielos para recibir pleitesía.
Muy cerca de allí se encuentra el espectacular Juego de Pelota, el más grande de Mesoamérica y uno de los mejor conservados. Su acústica permite que hablando desde el templo norte se escuche en el templo sur, a unos 150 metros de distacia. Este juego de pelota es solo una muestra de los ocho campos de juego que tenía la ciudad.
Cenote Sagrado. Está dedicado al dios Chaak o dios de la lluvia y en él se realizaron multitud de sacrificios humanos. De unos 60 metros de diámetro y 35 de profundidad, a principios del siglo XX fue drenado por Edward Thompson, que descubrió grandes cantidades de oro y piedras preciosas procedentes de todo México, incluso de países tan lejanos como Colombia. Thompson también extrajo una gran cantidad de restos humanos del cenote.
Plataforma de los Cráneos. Esta plataforma en forma de T está tallada con numerosas calaveras y águilas picoteando en el pecho de varios hombres, como tratando de acceder a su corazón. Antiguamente era donde se exponían las cabezas de las víctimas de sacrificios.
Grupo de Las Mil Columnas. En este sector se encuentra el Templo de los Guerreros, coronado por una de las famosas figuras reclinadas o Chac Mool. Desde allí se puede caminar hacia la Columnata Noreste, donde se encuentran las famosas máscaras del “Dios de nariz grande”.
El Observatorio. Los cálculos astronómicos generados por los mayas eran increíblemente precisos. En el área de observación encontramos 4 ventanas que están orientadas a los puntos cardinales. A su vez, estas ventanas están alineadas con la aparición de algunas estrellas en momentos concretos del año.
Estos son a grandes rasgos los edificios más importantes a visitar del conjunto de Chichén Itzá, aunque también cabría destacar el Mercado, el edificio de las Monjas y el Akab Dzib, entre otros.
A unos 3 kilómetros del complejo se encuentra el cenote Ik Kil, que forma parte de un Parque Ecoarqueológico y en el que te puedes dar un chapuzón. Otra visita cercana y recomendable es la de las grutas de Balankanché, plagada de estalactitas y en la que se encontraron cientos de tesoros ceremoniales mayas.
Espero que si viajáis a México tengáis la oportunidad de visitar Chichén Itzá. Las largas colas, las esperas o el precio de la entrada no son excusa, al final se van a ver recompensados 🙂








