Bici7ma es un nuevo servicio de préstamo gratuito de bicicletas en Bogotá que comenzó a funcionar el 16 de abril. Todo aquel que esté interesado solo tiene acudir a la carrera séptima entre las calles 19 y 26 para conseguir una de estas bicis.
El sistema funciona de lunes a viernes de 8am a 4pm y es necesario presentar un documento identificativo, rellenar un formulario y dejarse hacer una foto con el documento en mano. De momento el servicio dispone de 20 bicicletas y 3 lugares donde poder pedirla o devolverla.
Museo de Trajes Regionales de Colombia
Este museo dice mucho del patrimonio cultural colombiano. Las galerías muestran las diferentes formas de vestir durante las colonias, el mestizaje y los trajes y vestidos típicos de cada región del país, así como de las diversas comunidades indígenas.
El recorrido comienza con los pueblos prehispánicos asentados en los Andes, verdaderos expertos en el cultivo y producción algodonera. Los Guane, asentados en las zonas montañosas de Santander, comenzaron a dar color a sus telas y a envolver a los muertos con ellas, práctica funeraria común en aquellos tiempos.
Durante parte del recorrido, se explican las diferentes técnicas y tradiciones textiles (algunas de ellas herencia colonial), los trajes de las diferentes tribus indígenas como los Wauanana, los Cuna (aún se puede encontrar artesanía con motivos Cuna en muchas tiendas del centro) o los Embera y un amplio salón donde se muestran los trajes tradicionales colombianos. Lo más curioso de estos últimos es como muchos eran una versión "simplificada" de los trajes populares españoles de los siglos XVI y XVII que, con el paso del tiempo se fue transformando y adaptando a las condiciones sociales, laborales y del clima de cada región. Algunos de los más interesantes:
Traje para bailar cumbia. Típico del pueblo costeño. La señora de la casa prestaba este tipo de trajes a sus esclavas, junto con el resto de adornos y joyería para competir en las danzas callejeras en días de fiesta. En estas competiciones no solo importaba la manera de danzar sino también la manera de vestir y llevar el traje y adornos por lo que la dueña también se sentía participe y protagonista de las festividades.
Traje silletero antioqueño, portando el famoso carriel paisa, peculiar bolso de cuero de uso masculino. Este tipo de bolsas, comenzaron teniendo dos o tres bolsillos y acabaron confeccionándose de hasta 18 bolsillos. Actualmente, la norma quedó en un máximo de nueve bolsillos con tres de ellos secretos, disimulados dentro de la pieza. Antiguamente los silleteros cargaban sobre sus hombros diversas mercancías con las que comerciaban a lo largo y ancho del país.
Chapoleras o recolectoras de café, el gorro y cesta de mimbre no puede faltar en este traje.
Traje popular de Bogotá. De influencia europea, es uno de los más distinguidos. Estupendo para combatir el frío bogotano.
Traje de la campesina de Cundinamarca, también dispuesto para soportar los climas más fríos.
El final del recorrido es un pequeño homenaje a Manuelita Sáenz, amante de Simón Bolívar, en el que se muestran algunos de sus vestidos más importantes.
El recorrido comienza con los pueblos prehispánicos asentados en los Andes, verdaderos expertos en el cultivo y producción algodonera. Los Guane, asentados en las zonas montañosas de Santander, comenzaron a dar color a sus telas y a envolver a los muertos con ellas, práctica funeraria común en aquellos tiempos.
reproducción con motivos típicos de una túnica Guane
Durante parte del recorrido, se explican las diferentes técnicas y tradiciones textiles (algunas de ellas herencia colonial), los trajes de las diferentes tribus indígenas como los Wauanana, los Cuna (aún se puede encontrar artesanía con motivos Cuna en muchas tiendas del centro) o los Embera y un amplio salón donde se muestran los trajes tradicionales colombianos. Lo más curioso de estos últimos es como muchos eran una versión "simplificada" de los trajes populares españoles de los siglos XVI y XVII que, con el paso del tiempo se fue transformando y adaptando a las condiciones sociales, laborales y del clima de cada región. Algunos de los más interesantes:
Traje para bailar cumbia. Típico del pueblo costeño. La señora de la casa prestaba este tipo de trajes a sus esclavas, junto con el resto de adornos y joyería para competir en las danzas callejeras en días de fiesta. En estas competiciones no solo importaba la manera de danzar sino también la manera de vestir y llevar el traje y adornos por lo que la dueña también se sentía participe y protagonista de las festividades.
Traje silletero antioqueño, portando el famoso carriel paisa, peculiar bolso de cuero de uso masculino. Este tipo de bolsas, comenzaron teniendo dos o tres bolsillos y acabaron confeccionándose de hasta 18 bolsillos. Actualmente, la norma quedó en un máximo de nueve bolsillos con tres de ellos secretos, disimulados dentro de la pieza. Antiguamente los silleteros cargaban sobre sus hombros diversas mercancías con las que comerciaban a lo largo y ancho del país.
Chapoleras o recolectoras de café, el gorro y cesta de mimbre no puede faltar en este traje.
Traje popular de Bogotá. De influencia europea, es uno de los más distinguidos. Estupendo para combatir el frío bogotano.
Traje de la campesina de Cundinamarca, también dispuesto para soportar los climas más fríos.
El final del recorrido es un pequeño homenaje a Manuelita Sáenz, amante de Simón Bolívar, en el que se muestran algunos de sus vestidos más importantes.
Museo de Trajes Regionales
Calle 10 # 6-18
Tel. 3410403 - 2811903- 2826531
Bogotá- Colombia
Horario
Lunes a Viernes de 9am a 4pm
Sábados de 9am a 2pm
Cerrado Domingos y Festivos
Precios
niños: 1.000 COP
estudiantes universitarios con carnet: 2.000 COP
adultos: 3.000 COP
3ª edad gratis
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Región Pacífico Colombiana - Chucheros
Playa Chucheros se encuentra a escasos 15 minutos en barco del muelle de Juanchaco. El costo del viaje depende del número de personas que vayan en el bote. El mínimo a pagar para una ida es de unos 60.000 COP (al menos en temporada alta). Para más información hay que hablar con "El Paisa" en el muelle de Juanchaco que es el que lleva este tipo de traslados.
La playa de Chucheros en sí no es gran cosa en cuanto a claridad y calidad de agua pero sí es muy amplia, de arenas negras, con algunas caídas de agua natural y permite acampar y hacer hogueras (algo sencillo con la abundancia de maderos a la deriva). Para el que no lleve tienda de campaña existen diversas opciones de hospedaje que normalmente incluyen las comidas.
El verdadero encanto de este pequeño asentamiento de pescadores está, por un lado, en los paseos por los senderos ecológicos (fotos) y, por otro, en las visitas a las playas cercanas. En dirección a la zona de camping de Juan de Dios encontramos, en una caminata de unos 30 minutos, el área de descanso "La Loma".
En esa misma playa conocimos a una familia que, en su horno tradicional, preparaba panes y dulces típicos de la región pacífico, las cucas y los coquitos. Recién hechos están muy ricos :)
Algo más lejos de La Loma se encuentra la playa de Coqueros, último punto hasta llegar a Juan de Dios, uno de los lugares más recomendables tanto por su playa como por la experiencia que se vive alojado en una reserva natural, sin electricidad, y con una gran variedad de caminatas guiadas, circuitos en kayak o excursiones en lancha hasta la cascada de La Sierpe o a las "piscinas" del Tigre.
nuestro conductor hasta Chucheros se hacía llamar Tocayo, curioso...
La playa de Chucheros en sí no es gran cosa en cuanto a claridad y calidad de agua pero sí es muy amplia, de arenas negras, con algunas caídas de agua natural y permite acampar y hacer hogueras (algo sencillo con la abundancia de maderos a la deriva). Para el que no lleve tienda de campaña existen diversas opciones de hospedaje que normalmente incluyen las comidas.
Nuestro hospedaje. Pequeño restaurante y cabañas justo al fondo
vistas de Chucheros desde el inicio de un sendero ecológico
pequeños habitantes de los senderos
Aunque con poco caudal, este el el "chorro Tarcila" en honor a la dueña de nuestro hostal, del mismo nombre. Importante recordar que el volumen de caída de agua de las cascadas
depende directamente del nivel de lluvias que se esté dando en ese
momento.
El verdadero encanto de este pequeño asentamiento de pescadores está, por un lado, en los paseos por los senderos ecológicos (fotos) y, por otro, en las visitas a las playas cercanas. En dirección a la zona de camping de Juan de Dios encontramos, en una caminata de unos 30 minutos, el área de descanso "La Loma".
playa de La Loma
las cucas son las galletas grandes, los coquitos son las pequeñas bolitas del recipiente azul
Algo más lejos de La Loma se encuentra la playa de Coqueros, último punto hasta llegar a Juan de Dios, uno de los lugares más recomendables tanto por su playa como por la experiencia que se vive alojado en una reserva natural, sin electricidad, y con una gran variedad de caminatas guiadas, circuitos en kayak o excursiones en lancha hasta la cascada de La Sierpe o a las "piscinas" del Tigre.
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Región Pacífico Colombiana - Ladrilleros y Juanchaco
Esta Semana Santa he tenido la oportunidad de hacer una escapadita a la Costa del Pacífico colombiano y, aunque menos días que los que hubiera querido, he disfrutado mucho de una región con encanto y repleta de planes turísticos interesantes.
La puerta de entrada más habitual a las zonas playeras del Pacífico es desde el muelle de Buenaventura, ciudad costera con un elevado tráfico en su puerto marítimo, desfile de gran parte de las importaciones y exportaciones del país. Si se viaja desde Cali -que es lo más normal- hay que tomar un minibus en la terminal de la capital del Cauca. El precio ronda los 19.000 - 22.000 COP y el trayecto hasta Buenaventura es de aproximadamente 3 horas. Una vez allí, el muelle turístico queda muy cerca de la terminal, a unos 4.000 COP en taxi.
Ya en el muelle hay un montón de compañías que llevan a los puntos más turísticos, la más recomendable (y puntual) es Asturias. Se acostumbra a tomar la lancha rápida a Juanchaco (unos 54.000 COP), pequeño pueblo costero en el que atracan la mayoría de barcos y que es el punto de conexión por tierra con Ladrilleros y por mar con otras playas cercanas como Chucheros (próximo post).
Para llegar a Ladrilleros, puedes hacerlo andando, en mototaxi o en tractor (unos 2.000 COP estos dos últimos), en un recorrido de unos diez a quince minutos. Como podéis ver en la siguiente foto, ya montados en el tractor, se puede apreciar la cantidad de madera y residuos que son arrastrados a la playa de Juanchaco.
Una vez en Ladrilleros -donde la oferta de alojamiento es bastante diversa- se recomienda buscar por la zona de la Playa del Morro, conectada con todos los servicios del pueblo y con las mejores vistas del amanecer y atardecer. Para los que lleven tienda de campaña o carpa existen muchas zonas de camping habilitadas.
Uno de los paseos turísticos más comunes desde la playa de Ladrilleros es la caminata hasta la Playa de La Barra, siempre y cuando la marea esté baja. Nosotros decidimos hacer un minitour por los manglares cercanos con un guía acreditado de la zona que nos llevó hasta una pequeña "piscina" de agua dulce y que después nos condujo en barca hasta un pequeño embarcadero en el pueblo de La Barra, para desde ahí completar la visita con un almuerzo típico de pescado y un chapuzón en la playa. El coste ronda los 30.000 COP (comida no incluída) y es la única manera de poder adentrarse en la zona de baños de agua dulce de los manglares y de conocer un poco más de cerca el ecosistema de esta región tropical, repleta de árboles y vegetación que habitan en el agua salada.
El pueblecito de La Barra merece mención especial. Es el típico asentamiento que -al igual que el resto del Pacífico- conserva un encanto especial. Pequeñas y destartaladas construcciones en madera que dan ese aire tan auténtico a toda la región. Otra cosa que llama la atención es el elevado número de pobladores de origen afroamericano, que en su época trabajaron como esclavos en la minas durante la Colonia Española :(
Estas son solo unas pequeñas pinceladas de las muchas posibilidades que ofrece toda la región. Para los que viajen con más tiempo, se aconseja recorrer los senderos ecoturísticos de La Barra y las bonitas y muy recomendables cascadas de agua dulce. Otro punto interesante es Bahía Málaga, donde se encuentra La Sierpe, un conjunto de tres caídas de agua, la más alta de 65 metros.
Otro de los grandes atractivos de la zona es el avistamiento de ballenas, solo posible entre los meses de septiembre y noviembre de cada año. Tendré que volver para verlas... :)
La puerta de entrada más habitual a las zonas playeras del Pacífico es desde el muelle de Buenaventura, ciudad costera con un elevado tráfico en su puerto marítimo, desfile de gran parte de las importaciones y exportaciones del país. Si se viaja desde Cali -que es lo más normal- hay que tomar un minibus en la terminal de la capital del Cauca. El precio ronda los 19.000 - 22.000 COP y el trayecto hasta Buenaventura es de aproximadamente 3 horas. Una vez allí, el muelle turístico queda muy cerca de la terminal, a unos 4.000 COP en taxi.
mapa orientativo
Ya en el muelle hay un montón de compañías que llevan a los puntos más turísticos, la más recomendable (y puntual) es Asturias. Se acostumbra a tomar la lancha rápida a Juanchaco (unos 54.000 COP), pequeño pueblo costero en el que atracan la mayoría de barcos y que es el punto de conexión por tierra con Ladrilleros y por mar con otras playas cercanas como Chucheros (próximo post).
Juanchaco
Para llegar a Ladrilleros, puedes hacerlo andando, en mototaxi o en tractor (unos 2.000 COP estos dos últimos), en un recorrido de unos diez a quince minutos. Como podéis ver en la siguiente foto, ya montados en el tractor, se puede apreciar la cantidad de madera y residuos que son arrastrados a la playa de Juanchaco.
Una vez en Ladrilleros -donde la oferta de alojamiento es bastante diversa- se recomienda buscar por la zona de la Playa del Morro, conectada con todos los servicios del pueblo y con las mejores vistas del amanecer y atardecer. Para los que lleven tienda de campaña o carpa existen muchas zonas de camping habilitadas.
atardecer en la Playa del Morro - Ladrilleros
Uno de los paseos turísticos más comunes desde la playa de Ladrilleros es la caminata hasta la Playa de La Barra, siempre y cuando la marea esté baja. Nosotros decidimos hacer un minitour por los manglares cercanos con un guía acreditado de la zona que nos llevó hasta una pequeña "piscina" de agua dulce y que después nos condujo en barca hasta un pequeño embarcadero en el pueblo de La Barra, para desde ahí completar la visita con un almuerzo típico de pescado y un chapuzón en la playa. El coste ronda los 30.000 COP (comida no incluída) y es la única manera de poder adentrarse en la zona de baños de agua dulce de los manglares y de conocer un poco más de cerca el ecosistema de esta región tropical, repleta de árboles y vegetación que habitan en el agua salada.
El pueblecito de La Barra merece mención especial. Es el típico asentamiento que -al igual que el resto del Pacífico- conserva un encanto especial. Pequeñas y destartaladas construcciones en madera que dan ese aire tan auténtico a toda la región. Otra cosa que llama la atención es el elevado número de pobladores de origen afroamericano, que en su época trabajaron como esclavos en la minas durante la Colonia Española :(
muelle de La Barra
Uff... cuanto estrés...
Playa de La Barra ¿Dónde está Wally?
Estas son solo unas pequeñas pinceladas de las muchas posibilidades que ofrece toda la región. Para los que viajen con más tiempo, se aconseja recorrer los senderos ecoturísticos de La Barra y las bonitas y muy recomendables cascadas de agua dulce. Otro punto interesante es Bahía Málaga, donde se encuentra La Sierpe, un conjunto de tres caídas de agua, la más alta de 65 metros.
Otro de los grandes atractivos de la zona es el avistamiento de ballenas, solo posible entre los meses de septiembre y noviembre de cada año. Tendré que volver para verlas... :)
Arte por las víctimas
Hoy 9 de abril es el "Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas" en Colombia. Una fecha en la que se trata de recordar a los damnificados a través de diferentes eventos artísticos y musicales que los ayuntamientos han organizado en diversas ciudades del país. En Bogotá nos espera una jornada de conciertos gratuitos en la Plaza Bolívar a partir de las 5:00 pm, caminatas solidarias y diferentes actos de conmemoración.
La iniciativa que más me ha llamado la atención ha sido la disposición de espacios en 120 farolas de la carrera séptima, en los que se ha dado la oportunidad a diversos artistas para la consecución de pequeñas obras, con el fin de promover la paz y la solidaridad con los afectados y en apoyo a indígenas y campesinos.
Para los twitteros, interesante seguir el hashtag #artememoria donde se escribirán mensajes y reflexiones en memoria de las víctimas. Algunos de ellos serán leídos o proyectados en la Plaza Bolívar a partir de las 4:00 pm.
La iniciativa que más me ha llamado la atención ha sido la disposición de espacios en 120 farolas de la carrera séptima, en los que se ha dado la oportunidad a diversos artistas para la consecución de pequeñas obras, con el fin de promover la paz y la solidaridad con los afectados y en apoyo a indígenas y campesinos.
Para los twitteros, interesante seguir el hashtag #artememoria donde se escribirán mensajes y reflexiones en memoria de las víctimas. Algunos de ellos serán leídos o proyectados en la Plaza Bolívar a partir de las 4:00 pm.
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